Exitoso emprendimiento productivo

olivaresEl árido paisaje del desierto costero rionegrino modificado por un nuevo emprendimiento productivo, en Las Grutas, desde un cañadón inepto para toda actividad, aprovechando aguas residuales urbanas, un monte de olivos produce la materia prima para fabricar el aceite más austral del mundo.
A la vera del Golfo San Matías, en el exacto límite sur del balneario Las Grutas, un ambicioso emprendimiento productivo, cambió los modos y las formas de explotación agraria en el desierto costero rionegrino.

Aprovechando un sector inútil para la actividad turística e inmobiliaria y solo apto para criar en forma silvestre algunas pocas cabras, por lo agreste de su geografía y la absoluta carencia de agua, un grupo de visionarios puso en marcha un emprendimiento que  ha logrado revertir el ámbito original y produce los olivos y aceites más australes del mundo. En su estela, otros productores han imitado el gesto y poblado con más árboles el montuno y seco paisaje local.
En ferias del CREAR se difunde el producto                
El Contador y Master en Administración de Empresas Carlos Sylwan, (Post Grado en Olivicultura Universidad Maza de Mendoza) integrante de una familia industrial rosarina, radicado en Las Grutas hace 8 años, se hizo cargo del proyecto iniciado por Horacio Lanza y Ernesto Beni, quienes  implantaron hace casi 10 años unas once mil plantas de olivos de 3 variedades, distribuidas en un área de poco menos de 30 hectáreas.


La principal variedad implantada es la “arbequina Catalana”, oriunda del Norte de España, a las que siguen la “Empeltre”, también ibérica y   la “Frantoio”, de origen Italiano, que son las que mejor se adaptaron al clima frio, y entre ellas la primera es la más destacada por esta característica. De estas 3 especies, la arbequina y la frantoio son exclusivamente para producir aceite, mientras que la restante es doble propósito, ya que además del aceite puede lograrse aceitunas de mesa.