Oficios nuevos en la zona: Agricultores y Cosecheros

Puede agregarse a sus logros, la aparición de nuevas fuentes laborales, hasta entonces desconocidas en la zona: agricultores, ya que el monte debe atenderse durante el año, y  los cosecheros que recogen sus frutos para procesarlos en un plazo máximo de 24 horas desde que fue cosechado.
Mediante cursillos de capacitación brindados por el CREAR (Agencia de Desarrollo Local) en conjunto con la empresa Olivos Patagónicos S.A., hoy se cuenta con un plantel de 30 operarios calificados para las actividades culturales del monte y la producción de aceite.
Una de las características más destacadas de la cosecha manual, es la premura con que los  frutos deben llegar a la planta procesadora, son muy sensibles al calor, por lo que se cosechan en cajones de 20 kilogramos de capacidad, muy aireados para ventilar los frutos y evitar o retardar  procesos de fermentación u oxidación que pueden afectar la calidad del producto final. Si bien las temperaturas ambientales en fecha de cosecha – fines de abril – se ubican en los15/20 grados, la temperatura de procesamiento no puede ser superior a los 27° lo que impone una muy dinámica logística de cosecha.
Cada una de las variedades de fruta es cosechada y procesada individualmente, ya que se producen aceites varietales.
Del monte a la botella
El proceso de obtención del aceite es automático, ya que la fruta volcada en una tolva, cae a una cinta continua que separa hojas e impurezas, lava la aceituna, para luego llegar a un molino de martillos donde se obtiene una pasta que pasa a unas amasadoras que van logrando el preciado líquido de un color amarillo opaco que se separa a través de una centrífuga horizontal. Tras el proceso de filtrado se estiba en silos de acero inoxidable de 10.000 litros de capacidad hasta su embotellado.
Una vez que el aceite de arbequina cuenta con el consecuente reposo, alcanza su característico color dorado que lo destaca de otras variedades.
Recién en 2006 se obtuvo la primera producción de aceite de oliva en Las Grutas, con unos modestos 1.200 litros; y hoy, cuidados e inversión mediante, se ha aumentado significativamente la producción  proviniente de las 10.500 plantas propias. De este establecimiento pionero surgieron otras empresas y ahora son más de 50 mil plantas en la región que a futuro, se elaborarán a fasón .
El futuro es hoy
El horizonte del rubro es promisorio, la experiencia de Finca “La Sofía” fue confirmada por otros productores que quintuplicaron el monte original. No son pocos los interesados en seguir avanzando. A ello contribuyen la disponibilidad de tierras y aguas de reuso domiciliarias procedentes de las plantas depuradoras cloacales de Las Grutas y San Antonio Oeste, las que generan en verano unos 24 millones de litros que hoy no tienen mayor provecho.
Por otra parte hay otro proyecto a punto de iniciar su etapa de implantación y montaje, fundado en la experiencia pionera, de implantar viñas y producir vinos de alta gama, con lo que la huella trazada por Sylwan y sus antecesores, se puede vislumbrar como una pujante autopista y nuevos productos, modos, métodos y sistemas productivos agropecuarios podrán seguirlos.